miércoles, 13 de marzo de 2013

CPE

Ya casi hace dos años de mi propio «viaje inesperado». Se dice pronto, pero no diré lo de «parece que fue ayer». Por alguna razón hace unos meses que percibo el flujo del tiempo de un modo distinto. Todo se ve lejos, aunque sea algo tan cercano como el fin de semana anterior. Así que no, no parece que fue ayer. Casi dos añitos viviendo y trabajando en inglés.

Quiero creer que he mejorado, aunque la verdad es que no sé hasta qué punto lo he hecho. Resulta difícil evaluar el progreso propio. Desde luego no puedo sacudirme la sensación de que la inmersión está un poco sobrevalorada, al menos en circunstancias de trabajo como estas. Igual como estudiante es distinto, no lo sé. En todo caso, me he atrevido a matricularme en el Proficiency. Teóricamente es C2 en el CEFR, pero no me da la impresión de que esté tan cerca del nivel nativo como pone en la descripción —ni el examen ni yo.

Words

Me estuve planteando durante un tiempo si hacerlo o no, no es que me obsesionen ni muchísimo menos las certificaciones en papel. Pero al fin y al cabo hace ilusión superar un examen y quedan decorativas en un CV, así que por qué no intentarlo. No pierdo de vista que como me dijeron hace tiempo, «el inglés está en tu cabeza».

Y estoy disfrutando de las clases preparatorias… en cierto modo, me estoy reencontrando con el idioma. Hubo una época hace mucho en la que devoraba todo tipo de material con propósitos de ocio puro y duro, pero ese puesto fue ocupado por el japonés en algún momento de los últimos años. El inglés pasó a ser algo más utilitario, con la consecuente atrofia, sobre todo a nivel oral. Afortunadamente nunca he dejado de leer.

En resumen, quiero seguir progresando en la medida de lo posible. Sobre todo en cuanto a pronunciación. Todavía no estoy conforme con mis /s/ ni con mis oclusivas sonoras entre otras cosas. Aunque en la teoría sepa cómo tienen que sonar y sepa reproducirlas de forma aislada, hablando a velocidad normal es otra cuenta muy distinta. Again, practice makes perfect.

martes, 18 de diciembre de 2012

Zhōngwén

Para distraerse nada mejor que algo complicado. Y en este caso quería algo productivo, así que aprovechando que ahora tengo tiempo para tener una vida después del trabajo (otra cosa es que luego la tenga), he decidido volver con el chino. Lo empecé a estudiar hace años pero lo tuve que dejar cuando empecé a currar por flagrante incompatibilidad de horarios y al contrario que con el japonés, nunca saqué motivación para llevarlo de forma autodidacta. Una lástima lo mire por donde lo mire, porque es un idioma que me fascinó desde el primer día y he olvidado mucho.

Pero no tanto como yo pensaba. Una buena parte del vocabulario permanecía latente, perdida en alguna circunvolución cerebral. Me he sorprendido recordando caracteres bastante extraños y la pronunciación sigue esencialmente intacta. ¡Fueron muchas horas de practicar tonos y consonantes rarunas! He descubierto un par de herramientas muy útiles para repasar, he desempolvado algunos de mis libros de referencia y me apunté a un curso para practicar un poco la conversación. Probablemente de un nivel más bajo del que a priori tendría que haber sido, pero realmente en su día no estudié casi nada ni lejanamente conversacional y me ha venido bien.

Supongo que también habrá ayudado seguir con el japonés aunque fuera a trancas y a barrancas. No es dejar los caracteres completamente de lado, y al fin y al cabo hay una cantidad de vocabulario común aunque la pronunciación no pueda ser más distinta. Ahora solo espero mantener el impulso y ver si consigo un nivel decentillo durante el año que viene :)

viernes, 19 de octubre de 2012

Matando el tiempo

Hay días en los que me pregunto si no debería cerrar esto, visto que el ritmo ha decaído sin remedio. Si no lo hago es porque no quiero perder todo el archivo. Igual que Tumblr y un par de sitios más. Llevo unos días que ya ni en Twitter me meto, aunque eso se deba más probablemente a mi nuevo protocolo inconsciente de control de obsesiones.

Una de las actividades de las que sigo disfrutando es de la escritura. A mi nivel de andar por casa y sin ningún objetivo, me sigue relajando. Había estado más centrada en bocetos rápidos en los últimos tiempos y casi había olvidado el momento de “pulir”, quitar palabras sobrantes, cambiar puntuación y tirar de diccionario de sinónimos cuando la memoria falla.

Escritura

De vez en cuando es gratificante. La oportunidad de desplegar un lenguaje en cierto modo “distinto”, de hilar las ideas. Encuentro que Internet me daña esa capacidad, tal vez por lo disperso, lo breve. Pero como he disminuido dramáticamente su uso en los últimos meses, no es problema. De hecho tal vez sea la razón de que de un tiempo a esta parte haya escrito bastante para lo que suelen ser mis estándares. A mano o a ordenador, es indiferente. Al menos tengo la suerte de tener algo a lo que aferrarme…

Pero me he acabado preguntando si la mayoría de los textos que hay colgados en Internet son fanfiction. En más de una ocasión de ido a comprobar una frase concreta que no terminaba de sonarme bien e invariablemente hay fanfics entre los primeros resultados del buscador. O eso o es que ya he caído en todos los lugares comunes del género, quién sabe…

No falla

No falla

lunes, 20 de agosto de 2012

hi·dawʔaƛwa·d...

Sigo con mi proceso de desintoxicación. Ya no recordaba lo que era intentar llenar un agujero vital de este estilo... aunque por fortuna nunca me han faltado inclinaciones, así que al final se trata, de nuevo, de diversificar. Y confiar en que más adelante pueda retomar la afición de una forma más sana. Hay un signo alentador y es que curiosamente (o no) he ido a encontrar un puerto aliado justo en la otra cosa de la que hace unos años me vi forzada a alejarme: la lingüística.

Quizá sucediera a raíz de aquel domingo letal en el que tuve que ayudar a mi hermana con su trabajo de final de curso de lingüística japonesa. Aunque tuviera demasiado que ver con sintaxis generativa (un campo que odio con pasión), me hizo recordar lo mucho que disfruto destripando frases y rebuscando PDFs arcanos por Internet. Aunque el nivel poco recomendable de alcohol en sangre seguramente ayudó también... jeh, jeh.

Haiku Caoshu

Pero hay otro factor que convierte al estudio del lenguaje en algo particularmente apto para entretenerme: al contrario que en otros campos en los que he profundizado por mera curiosidad, aquí hay un componente "creativo", si se quiere. Cuando me abro paso por una gramática o un tratado del ramo hay tanto afán de "comprender" como una búsqueda incesante de ideas para implementar en mi propio experimento lingüístico.

Lo tenía muy parado, aunque me da la impresión de que hay un poso sin codificar inamovible en mi cabeza que persiste por mucho tiempo que deje pasar. Lo cual ayuda. A eso me estoy aferrando, junto a mi fandom "seguro" y al visionado de las temporadas que me faltaban de House, que ya iba siendo hora...

domingo, 29 de julio de 2012

Requiem〜Inori

Lo más hermoso de la música es que siempre, siempre, hay una canción. Esta noche, es esta. Una vieja conocida, ciertamente, pero ¿acaso no es eso lo bonito? Conexiones, conexiones...

流れゆく すべてのもの 終わりはこの世にはない 眠りたまえ愛しい人 その魂(いのち)続いてゆく あなたは生まれ そして生きた 希望の歌 伝えるため 永遠に 捧げたまえ この涙は 新たなる愛の言葉 ありがとう夢を 至福の日々 この場所で 出逢えたこと 永遠に

Desapego

Parece que no hay como los traumas para que me dé por escribir... oh well. Al menos esto no está (demasiado) relacionado.

Llevo ya meses dándole vuelta al tema del "apego materialista" por así decir. Hace un tiempo escribí sobre lo iluminadora que resultó la mudanza respecto a un tema que debería haber sido evidente: tengo demasiadas cosas. Demasiadas cadenas.

Ha quedado perfectamente claro desde que estoy aquí en Irlanda. He dejado de comprar libros salvo la excepción ocasional y he sobrevivido. He dejado de comprar discos en formato físico, salvo los de Buck-Tick, y es más por afán completista y porque no tengo otra opción. Ahora o me los descargo o me los compro en iTunes si me gustan mucho. El manga lo leo en Internet. Ya he tenido tentaciones de comprarme un par de series más pero al final me he resistido —y luego me he aplaudido por ello. Ya probablemente ni siquiera termine varias de las que tengo empezadas, y dudo mucho que vuelva a empezarme ninguna.

Ni siquiera estoy echando de menos la mayoría de lo que tengo en Zaragoza, ya no digamos en Huesca. Los fines de semana que estoy por allí casi ni me lo miro, salvo las contadas excepciones.

Meditando

Los eventos de los últimos días sólo han precipitado una decisión que ya llevaba tiempo meditando: La decisión de que voy a deshacerme de la mayoría de esos objetos. A estas alturas ya sólo le tengo verdadero cariño a una minoria: la colección de doujinshis, las figuras (y no todas), unas series de manga muy concretas, la parte lingüístico-cultural de mi repertorio de ensayo (de nuevo, no a todos), y un puñado de novelas.

Y nada más. Algo que leí hace años y que no he vuelto a tocar es prescindible, por más que me gustara en su día. Así que cuando se me acabe la aventura por estas tierras pienso hacer una criba de todo lo que tengo y vender lo máximo posible. O incluso antes para los que tengo en inglés, que no son pocos. Al fin y al cabo, tengo una librería con una preciosa sección de segunda mano al lado de casa.

También hace tiempo que barajo la idea de comprarme un lector de ebooks, y seguramente acabe optando por hacerlo. A pesar de mi fetiche por el papel, quiero soltar lastre y es la mejor forma de hacerlo.

Y sí, siempre he funcionado en base a ciclos de diógenes/destroyer, pero de nuevo, se me ha roto algo por dentro. Y es que, especialmente desde que empecé a vivir en Zaragoza, he estado comprando cosas sin tiento. Tengo decenas de libros sin tocar en las estanterías. Consumismo idiota, lo mire por donde lo mire. Así que aprovechando el alejamiento autoimpuesto del mundillo que me ha absorbido el tiempo libre en los últimos meses, voy a empezar a despacharlos para poder calibrar apropiadamente si me interesa conservarlos o no. Sea donde sea que termine el año que viene, quiero asegurarme de emprender viaje con el equipaje, y espero que el corazón, más ligero.