Ya casi hace dos años de mi propio «viaje inesperado». Se dice pronto, pero no diré lo de «parece que fue ayer». Por alguna razón hace unos meses que percibo el flujo del tiempo de un modo distinto. Todo se ve lejos, aunque sea algo tan cercano como el fin de semana anterior. Así que no, no parece que fue ayer. Casi dos añitos viviendo y trabajando en inglés.
Quiero creer que he mejorado, aunque la verdad es que no sé hasta qué punto lo he hecho. Resulta difícil evaluar el progreso propio. Desde luego no puedo sacudirme la sensación de que la inmersión está un poco sobrevalorada, al menos en circunstancias de trabajo como estas. Igual como estudiante es distinto, no lo sé. En todo caso, me he atrevido a matricularme en el Proficiency. Teóricamente es C2 en el CEFR, pero no me da la impresión de que esté tan cerca del nivel nativo como pone en la descripción —ni el examen ni yo.
Me estuve planteando durante un tiempo si hacerlo o no, no es que me obsesionen ni muchísimo menos las certificaciones en papel. Pero al fin y al cabo hace ilusión superar un examen y quedan decorativas en un CV, así que por qué no intentarlo. No pierdo de vista que como me dijeron hace tiempo, «el inglés está en tu cabeza».
Y estoy disfrutando de las clases preparatorias… en cierto modo, me estoy reencontrando con el idioma. Hubo una época hace mucho en la que devoraba todo tipo de material con propósitos de ocio puro y duro, pero ese puesto fue ocupado por el japonés en algún momento de los últimos años. El inglés pasó a ser algo más utilitario, con la consecuente atrofia, sobre todo a nivel oral. Afortunadamente nunca he dejado de leer.
En resumen, quiero seguir progresando en la medida de lo posible. Sobre todo en cuanto a pronunciación. Todavía no estoy conforme con mis /s/ ni con mis oclusivas sonoras entre otras cosas. Aunque en la teoría sepa cómo tienen que sonar y sepa reproducirlas de forma aislada, hablando a velocidad normal es otra cuenta muy distinta. Again, practice makes perfect.
